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La Metrópolis Ortodoxa Autónoma de Ecuador y Latinoamérica, por medio de sus miembros y bajo la protección canónica de Su Eminencia Metropolita Chrysóstomos, hacen esta formal y pública declaración sobre cuáles son sus criterios, enunciados y conceptos sobre la comunidad ortodoxa, tanto en lo general como en lo particular, para sacar de dudas o malas interpretaciones, y por ello declara:

1.) Creemos y confesamos que la Santa Iglesia Católica Apostólica Ortodoxa, es la UNICA IGLESIA revelada por Dios a través de su Hijo encarnado Jesucristo, y no es creación, ni producto de mente humana. Todo lo que sabemos y conocemos sobre como debe ser y hacer esta Iglesia fundada por Jesucristo fue predicado por los Santos Apóstoles, dejado en la Santa Escritura y la Santa Tradición, y confirmado por los Santos Concilios Ecuménicos, donde los obispos como legítimos representantes de la fe vivida por las gentes que amaban a Cristo en diferentes experiencias eclesiales, procuraron unificar y enseñar, para que quede para siempre una sola doctrina. En muchos casos esta defensa de la fe autentica tuvo que ser marcada y sellada con la misma sangre derramada de mártires, para que quede así sin cambio y verdadera a través de los siglos. Leer más

Inglés

The Autonomous Orthodox Metrópolis of Ecuador and All Latin America, through its members and under the canonical protection of His Eminence, Metropolitan Chrysostomos, make this formal, public statement on their criteria and concepts concerning the Orthodox community, both in general and in particular, to remove doubts or misunderstandings, and therefore states:

1.) We believe and confess that the Holy Orthodox Catholic Church, is the ONLY CHURCH revealed by God through His Son Jesus Christ incarnate, and is not a creation, nor product of the human mind. All we know about how we should be and act in this Church founded by Jesus Christ was preached by the Apostles, who left to us Holy Scripture and Holy Tradition, and confirmed by the Holy Ecumenical Councils, where the bishops are the legitimate representatives of faith lived by the Christ-loving people who, in different ecclesial experiences, sought to unify and teach forever a single doctrine. In many cases this defense of the authentic faith that is so true and unchanged through the centuries, had to be marked and sealed with the blood of martyrs. Read more