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Nicolás de Bari Taumaturgo, que hace milagros, es el Santo más venerado por los ortodoxos y especialmente por la gente rusa. En diferentes y peligrosos caminos de la vida él es quien ayuda rápidamente. Nació en Asia Menor a fines del tercer siglo. Desde temprana edad era profundamente religioso y su tío, obispo de la ciudad de Pátara, se preocupo por él y lo ordenó sacerdote, siendo joven. Después de la muerte de sus padres San Nicolás heredó una inmensa fortuna la que puso al servicio de los necesitados. Él trataba de ayudar a la gente en forma anónima, para que no se lo agradezcan. Lo que contamos mas abajo demuestra como él ayudaba a los necesitados. En la ciudad de Pátara vivía un hombre rico, quien tenia tres hijas. Cuando las hijas empezaron a llegar a la mayoría de edad, tuvo mala suerte en sus negocios y quedó arruinado. Entonces se le ocurrió la idea de utilizar la belleza de sus hijas para conseguir medios de vida. San Nicolás supo sobre sus planes y decidió salvar a él y a sus hijas de tan grande deshonor. Se acercó fugitivamente durante la noche a la casa del comerciante arruinado y tiró por la ventana una bolsita con monedas de oro. Cuando encontró la bolsita el contento comerciante casó a su hija mayor, dándole la dote correspondiente. Poco tiempo después San Nicolás tiró la segunda bolsita con monedas de oro, lo que alcanzó para la dote de la segunda hija y también ella se casó. Cuando San Nicolás tiró por la ventana la tercera bolsita con las monedas de oro para la hija menor, el comerciante lo esperaba. Arrodillándose delante de San Nicolás, él agradecía llorando la salvación de su familia del tremendo pecado y deshonor. Ubicadas sus tres hijas y pasando algún tiempo, el comerciante mejoró sus negocios y empezó a ayudar a la gente imitando a su benefactor.

San Nicolás quiso visitar los lugares Santos y se embarco sobre una nave en Patrás con destino a Palestina. El viaje fue tranquilo, pero el Santo supo gracias a una visión sobre la tormenta y lo dijo a sus compañeros de viaje. Efectivamente, pronto se desató una fuertísima tormenta y la nave se convirtió en un juguete de las olas. Sabiendo que San Nicolás era sacerdote todos le pidieron que rece por la salvación. Y gracias a las oraciones del Santo el viento se calmó y vino gran silencio. Después de esto, uno de los tripulantes a raíz del viento se cayó del mástil a la cubierta y quedó muerto. La oración a Dios del Santo lo resucitó. Después de visitar Tierras Santas, San Nicolás tenía la intención de irse al desierto y vivir lejos de la gente. Pero, Dios le indicó un acto de valor, ser un buen pastor. El Santo escuchó la voz que le ordenaba regresar a la patria y servir a la gente.

No queriendo vivir en la ciudad donde la gente lo conocía y lo elogiaba, Nicolás se fue a la cercana ciudad de Mira, principal ciudad de la región de Lisia, donde estaba la sede episcopal. San Nicolás vino como un pobre. Amando la iglesia él iba todos los días ni bien se abrían las puertas. En aquel tiempo falleció el obispo de la ciudad de Mira y todos los obispos se reunieron para elegir al sucesor. No se ponían de acuerdo hasta que uno de ellos aconsejó: !El Señor Mismo debe mostrar Su elección. Recemos, ayunemos y esperaremos la decisión de Dios." Y así fue. Dios reveló al obispo mayor que aquel hombre quien entrará primero a la iglesia debía ser el obispo. El obispo comentó a los otros obispos sobre la revelación y antes de que empiece la Misa se paró en la entrada de la iglesia, esperando al elegido por Dios. De acuerdo a su costumbre, San Nicolás entró primero para rezar. Cuando el entraba a la iglesia, el obispo lo paró y le preguntó: “¿Cómo te llamas?” Nicolás se identificó. “Acompáñame hijo”— dijo el obispo. Le tomó la mano y lo hizo entrar a la iglesia y le comunicó que lo ordenarán como obispo de Mira. San Nicolás temía asumir un cargo tan alto, pero tuvo que aceptar el deseo de los obispos y el pueblo.

Siendo obispo Nicolás se dijo a sí mismo: “Hasta ahora pude vivir para mí mismo y para la salvación de mi alma, pero desde ahora cada instante de mi vida deberá ser para otros”Y procedió así. Olvidándose de sí mismo, el Santo dejó abiertas las puertas para todos. Se convirtió en el padre de los huérfanos y los pobres, defensor de los ofendidos y benefactor de todos. De acuerdo a los comentarios de sus contemporáneos fue una persona de carácter suave, no se enojaba, vestía la ropa sencilla, comía una vez por día — a la noche. Cuando empezó la persecución durante el reinado del emperador Diocleciano (años 284-305) el Santo fue encarcelado. Ahí también, olvidándose de sí mismo, con sus palabras y ejemplo el sostenía a los cristianos que sufrían con él. Sin embargo, el Señor no quiso que él muera como mártir. El nuevo emperador Constantino fue benévolo con los cristianos y les otorgó el derecho de expresar abiertamente sus creencias religiosas. Entonces San Nicolás pudo regresar a sus fieles. Es difícil enumerar a todos los que el ayudó y sobre los milagros hechos por él. Una vez en la región de Licia empezó la hambruna. El Santo se presentó en un sueño a un comerciante, quien estaba cargando en Italia su barco con pan, le dio monedas de oro y le ordenó navegar hacía la ciudad de Mira en la región de Licia. Al despertarse y viendo en sus manos las monedas de oro el comerciante se asustó y cumplió lo que le ordenaba el Santo, trajo su pan al país hambriento y contó a los que vivían ahí sobre su visión milagrosa y gracias a la cual el vino.

En aquella época en muchas iglesias había disturbios a raíz de la herejía Arriana, que negaba la Divinidad del Señor Jesús Cristo. Para apaciguar la Iglesia, el emperador Constantino llamó al Concilio Ecuménico en la ciudad de Nicea en el año 325. Entre los obispos asistía San Nicolás de Mira. El Concilio Ecuménico condenó al arrianismo y fue compuesto el Símbolo de la Fe, en el cual se expuso en palabras exactas la religión ortodoxa, la fe en el Señor Jesús Cristo como el Hijo de Dios, quien era de su misma naturaleza. Durante los debates, cuando San Nicolás escuchó las palabras blasfemias, se indigno tanto que le dio una bofetada a Ario delante de todos. El Concilio le retiró su cargo como obispo por violar el orden. Sin embargo, muy pronto algunos obispos tuvieron una visión en la cual ellos veían al Señor Jesús Cristo entregando a San Nicolás el Evangelio y a la Madre de Dios cubriéndolo con su velo. Los obispos comprendieron hasta que punto el arrianismo es desagradable a Dios y le devolvieron su cargo de obispo. De la vida de San Nicolás se sabe — que una vez el emperador condenó, a raíz de una falsa denuncia, a muerte a tres jefes militares. Acordándose de los milagros de San Nicolás, ellos le entregaron su petición, pidiendo que les ayude. Después de rezar, el Santo se presento en un sueño al emperador ordenándole dejar en libertad a sus fieles servidores, en caso contrario sería castigado. “¿Quiénes sois — que te atreves a exigir algo de mí? — preguntó el emperador” “Soy Nicolás, el obispo de la ciudad de Mira” — contestó el Santo. Sin atreverse a no cumplir la orden, el emperador reviso el caso muy atentamente y con honor dejó en libertad a los jefes militares.

Una vez navegaba un barco de Egipto a Libia. Se levantó una gran tormenta y el barco estaba a punto de zozobrar. Algunos se acordaron de San Nicolás y en sus oraciones le pidieron ayuda. Y vieron como el Santo va apurado sobre el mar enfurecido, sube al barco y toma el timón. La tormenta se calma y el barco llega bien al puerto. San Nicolás falleció en la mitad del siglo IV, siendo anciano. Pero con su muerte no se termino su ayuda, se incrementó. Durante más de mil quinientos años él es quien ayuda rápidamente a todos los que le piden rezando. Hay muchos libros sobre su ayuda y el amor de los ortodoxos sigue aumentando. Cuando en el año 1087 los sarracenos devastaron la región de Licia, San Nicolás se presentó a un devoto sacerdote, en la ciudad de Bari (Italia) y le ordenó trasladar sus reliquias a esta ciudad. Esta orden del Santo fue rápidamente ejecutada y desde entonces sus reliquias se encuentran en la iglesia de esta ciudad. Las reliquias despiden un miro curativa. El recuerdo de este hecho se celebra el 22 de mayo según el calendario actual.

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