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Santa Anastasía Romana quedó huérfana a los tres años. Se educó en un convento cerca de Roma donde tomó los hábitos de monja. Cuando reinaba el emperador Diky (249-251) Anastasía cumplió 21 años. Era muy bonita, y muchos romanos conocidos pidieron su mano, pero Anastasía los rehusaba, prefiriendo quedar como la prometida de Cristo. En estos tiempos el emperador Diky organizó una brutal lucha contra los cristianos. Los idólatras la forzaron a salir del convento, la condujeron ante la autoridad de la ciudad. La culpaban de no solo rehusar a hombres conocidos y ricos como prometidos, sino creer en Cristo crucificado y venerarlo como Dios. El principal militar Prov la obligó a llevar ofrendas a los ídolos, pero Anastasía negó a dejar a Jesucristo. Entonces la martirizaron cruelmente; le arrancaron las uñas, le cortaron los brazos y las piernas, le golpearon y arrancaron los dientes. La santa des-sangrándose comenzó a quedar extenuada y pidió agua. Alguien llamado Cirilo que estaba viviendo su martirio, se compadeció y le dio de tomar agua. El martirio continuó, a santa Anastasia le cortaron la lengua, con la cuál permanentemente bendecía a Dios. Cansados los verdugos al final le cortaron la cabeza.Resolviendo que Cirilo dando de beber agua a la mártir era un cristiano oculto, los verdugos lo tomaron y martirizaron de la misma manera.

Tropario: Cordero tuyo Jesús, Anastasia Te llama con voz piadosa: Tú mi Prometido, benevolente, Te busco martirizada, y me reclino, y me sepulto ante Tu bautizo y sufro por Ti, por reinar en Ti, y muero por Ti y vivo Contigo pero como sacrificio incólumne, tómame, con amor me ofrezco a Ti. Con oraciones, misericordioso, salva nuestra alma..

29 de octubre/11 de noviembre: Santa Anastasia de Roma

Tomado del Prólogo de Ohrid, por san Nicolás Velimirović

Nació en Roma de padres nobles, y quedó huérfana a los tres años. Fue llevada como huérfana a un monasterio de mujeres cerca de Roma, donde la abadesa era una cierta Sofía, monja de un alto nivel de perfección. Después de diecisiete años, Anastasia era conocida en todo el vecindario: como una gran asceta por los cristianos, y como una belleza poco común por los paganos. El administrador pagano de la ciudad, Probo, oyó de ella y envió soldados a que se la trajeran. La buena abadesa Sofía aconsejó a Anastasia sobre cómo mantener la fe, cómo resistir el engaño adulador, y cómo resistir la tortura. Anastasia le dijo: «Mi corazón está listo para sufrir por Cristo; mi alma está lista para morir for mi amado Jesús». Al ser traída ante el gobernador, Anastasia proclamó abiertamente su fe en Cristo el Señor, y cuando este trató de desviarla de la fe –primero con promesas y luego con amenazas–, la santa virgen le dijo: «¡Estoy lista para morir por mi Señor no sólo una vez, sino mil veces si fuese posible!» Cuando la desnudaron a la fuerza para humillarla, Anastasia exclamó al juez: «Azótame, hiéreme, y golpéame; así mi cuerpo desnudo será cubierto con heridas y mi vergüenza será cubierta con sangre!» Fue, en efecto, azotada herida y golpeada. Dos veces sintió gran sed y pidió agua, y un cristiano, Cirilo, le dio de beber. Por esto fue bendecido por la mártir y degollado por los paganos. Entonces sus pechos y su lengua fueron cortados, y un ángel de Señor se le apareció y la mantuvo en pie. Fue finalmente degollado con espada fuera de la ciudad. La bienaventurada Sofía encontró su cuerpo y lo sepultó, y Anastasia recibió la corona del martirio bajo el emperador Decio (249-251 d. C.).

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