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Los esposos Adrián y Natalia vivían en la ciudad de Nicodemia en la región de Vifania, en Asia menor. Adrián era pagano y era un dignatario del emperador Maximiliano Galerio (305–311),perseguidor de los cristianos. Natalia era cristiana, pero lo mantenía en secreto. Durante la persecución, en una cueva cercana en Nicomidia se ocultaban 23 cristianos. Habiendo sido descubiertos, los capturaron, los juzgaron tratando de persuadirlos a que ofrecieran un sacrificio a los ídolos. Después los llevaron al juzgado para anotar sus nombres. Allí se encontraba Adrián que era el director de la sala del Juzgado. Adrián les preguntó a los cristianos cual era el premio que ellos esperaban recibir de sus Dios por haber soportado las torturas. La respuesta fue: “Cosas que ojo no vió, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman” (1 Cor. 2:9). Al oír esto, Adrián dijo a los escribas: "Anota mi nombre junto al de ellos porque yo soy un cristiano"! Después de estas palabras Adrián fue encarcelado. El emperador le aconsejó, al borrar su nombre de la lista de los cristianos, a disculparse, pero Adrián contestó que no había perdido la razón y actuaba de esta manera por su propia voluntad. En ese momento tenia 28 años.

Natalia al saber lo que había pasado se apresuró a la cárcel para alentar a Adrián y a instarle a que sea valiente. Después de comunicar a los encarcelados cristianos que ellos fueron condenados a la pena de muerte, a Adrián lo dejaron salir de la cárcel para que fuera a su casa brevemente para avisar a su esposa de su condena. Al verlo, Natalia temiendo que Adrián había abdicado de Cristo, no lo dejó entrar en la casa. Al volver a la cárcel, Adrián, junto con los demás mártires fue sometido a las mas horribles torturas. Los verdugos con pesados mazos, les quebraron los brazos y las piernas. Así los mártires antes de morir sufrían espantosos dolores. Cuando le llegó el turno a Adrián, lo que mas temía su esposa, es que le falte coraje y que negara a Cristo. Por ello, lo acompañaba dándole fuerzas y sosteniéndole sus brazos y piernas que el verdugo quebraba con el mazo. Falleció Adrián junto a los demás mártires en el año 304. Cuando trataron de incinerar sus cuerpos, se levantó una tormenta, el horno se apagó y varios verdugos fueron muertos por un rayo.

El jefe del ejercito quería casarse con Natalia que todavía era joven y rica, pero ella, antes de que Adrián muriera, le pidió a su esposo de que él rogara a Dios para que no la obligaran a casarse. Muy pronto Adrián se le apareció en el sueño y le dijo que en poco tiempo, ella lo seguirá. Así sucedió. Natalia falleció sobre el sepulcro de su esposo cerca de la ciudad de Bizancio, adonde los cristianos llevaron al cuerpo de Adrián.

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