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Santa Cristina fue la hija de un gobernante de la ciudad de Tira, en Lebanon. Sus padres eran paganos, pero, por la providencia de Dios la llamaron con un nombre que predecía su futuro, el de ser cristiana. No había en la ciudad, entre las doncellas, persona mas bella que ella. Su padre, deseando de que conserve su virginidad, construyó una vivienda especial para ella, colocando allí unos ídolos y ordenándole que ella los venere. Viviendo en la soledad, Cristina admiraba el cielo estrellado, e igual que santa Bárbara, llegó a la conclusión que tiene que existir un solo Creador. Dios hizo que ella conociera a unos cristianos, los cuales le explicaron sobre la fe cristiana, y ella creyó en Jesucristo. Después de esto, Cristina, con gran indignación destruyó a los ídolos en su casa y por esta razón, por orden de su padre, fue sometida a diferentes torturas. Ella fue golpeada sin compasión, su cuerpo era cortado con cuchillos filosos, la quemaban con fuego, la tiraron en un hoyo con serpientes venenosas, etc. Finalmente los verdugos la traspasaron con lanzas y espadas. Esta fue la forma como la santa mártir Cristina sufrió por Cristo en el año 300. Su conmemoración, especialmente se festeja en el oriente.

Los Santos Mártires, Príncipes Boris y Gleb.

6 de agosto (24 de julio según calendario eclesiástico.).

Los príncipes Boris y Gleb fueron hijos del equiapostólico príncipe Vladimiro y de la princesa bizantina Ana. Desde su juventud se distinguían por ser muy religiosos. Por medio de las crónicas se sabe que el Príncipe Boris amaba el canto de la iglesia. San Vladimiro tenía mucho cariño por sus hijos por su fidelidad a la santa fe, y por el amor que los hermanos sentían uno por el otro. Todavía, en vida de San Vladimiro, el príncipe Boris recibió el gobierno de Rostov y Gleb el de Múrom. Ambos eran muy dedicados en difundir en sus principados la fe de Cristo entre los rudos pagados. San Gleb es considerado como el iluminador en la fe cristiana de las regiones de Múrom y Riazan, donde, desde tiempos muy remotos y hasta hoy día, se lo recuerda como el primer predicador del cristianismo y el protector de esas tierras.

En el año 1015, después de la muerte de San Vladimir, el gran principado cayó en manos de Sviatopolk, el pecador. Temiendo que sus Santos hermanos iban a competir con él, resolvió matarlos. San Boris en ese momento estaba con su ejército cerca del río Alta. La guardia le proponía ir a Kiev para conquistar el trono, pero el Santo no quiso ir en contra de los santos lazos familiares, y con indignación rechazó esta propuesta. Mientras tanto, Sviatopolk al informar a San Boris del fallecimiento de San Vladimir y proponerle su amor y amistad expandiendo el territorio de su principado, al mismo tiempo, con perfidia, mandó asesinos para matarlo. En la noche de 24 de julio los asesinos se acercaron al pabellón de Boris pero al oír el canto de los salmos, resolvieron esperar hasta que el príncipe se duerma. No bien el príncipe se acostó en su lecho, los asesinos irrumpieron en la tienda y traspasaron con sus lanzas al príncipe y a su sirviente Jorge, un húngaro, quien intentó a cubrir el Santo príncipe con su cuerpo. Todavía respiraba el Santo Mártir cuando los asesinos lo envolvieron en un manto del pabellón y lo llevaron al Sviatopolk. Este, al saber que San Boris todavía vivía, mando a dos hombres a darle una estocada en el corazón. El cuerpo de Santo príncipe fue llevado en secreto a Vishgorod y enterrado en la iglesia de San Basilio. Después del asesinato de San Boris, Sviatopolk mando emisarios a San Gleb, quien en ese momento se encontraba cerca de Smolensk, para llamarlo a que vaya a visitar a su padre quien, segun dijo, estaba gravemente enfermo. El joven príncipe, ya fue puesto en conocimiento del crimen cometido por Sviatopolk. Rezaba con lágrimas en sus ojos por su padre y su hermano, cuando aparecieron los asesinos que mandó Sviatopolk, Goracer, el jefe de los asesinos, ordenó al cocinero del Santo príncipe, un turco, acuchillarlo. Esto aconteció el 5 de setiembre de 1015.

En el año 1019, después de la conquista de Kiev por Jaroslav, por orden de este príncipe el cuerpo de San Gleb fue encontrado, llevado a Vishgorod y sepultado junto a San Boris. Al poco tiempo sobre la tumba de los Santos Príncipes se produjeron milagros. Al incendiarse y quemarse la iglesia de San Basilio, las reliquias de los Santos fueron llevadas recién a una iglesia construida en Vishgorod en su honor. Al abrir los feretros de los Santos príncipes el Metropolitano Juan y los sacerdotes que acompañaban se encontraron frente a un hecho milagroso: los cuerpos de los Santos estaban blancos como la nieve y sus rostros irradiaban una luz celestial, en el aire se sentía un perfume especial. En el año 1240, cuando el príncipe mongol Batey invadió Kiev, las reliquias de los Santos Boris y Gleb desaparecieron. La memoria sobre los dos Príncipes – Mártires es venerada en Rusia desde tiempos inmemoriales, lo que atestiguan, las muy numerosas Iglesias parroquiales construidas en su honor en todos los rincones de Rusia que quedaron indemnes hasta nuestros días. El pueblo ruso veía a los Santos Principes-Martires como los protectores que rezaban e intercedían por él. Las crónicas contienen numerosos testimonios de las milagrosas curaciones que tuvieron lugar frente a las reliquias de los Santos Príncipes y también sobre las victorias obtenidas gracias a su ayuda.

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