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Desde la época de los Apóstoles viene una fila ininterrumpida de Santos Padres y educadores de la Iglesia. Se acostumbra denominar como Padres de la Iglesia a los escritores de la Iglesia (principalmente en la dignidad de obispo), que sobresalían por su santidad de vida. Los escritores de la Iglesia, no reconocidos como Santos, se llaman educadores de la Iglesia. Los padres y maestros de la Iglesia, guardaron en sus obras, las tradiciones de los apóstoles explicaron la enseñanza verdadera de la Fe y la piedad. Ellos fueron defensores de la ortodoxia en los momentos difíciles del combate contra los herejes y los falsos maestros, y su vida y actividad, aparecen como un gran ejemplo de la vida espiritual. El siglo IV es célebre en especial por la aparición de grandes maestros, quienes fueron los defensores de la santa Fe, en esa época, cuando la paz de la Iglesia por mucho tiempo fue muy sacudida por la herejía arriana, (los arrianos negaban la naturaleza divina de Nuestro Señor Jesucristo). El primer gran luchador contra el arrianismo fue San Atanasio El Grande (293- 373). Provisto de dones fuera de lo común, San Atanasio recibió su educación bajo la dirección de los arzobispos de Alejandría, Pedro y Alejandro. San Antonio el Grande, fundador del monasterio egipcio influyó mucho sobre San Atanasio, el cual relató su vida. Con fundamento estudio las Sagradas Escrituras, las obras de los primeros escritores religiosos, y los antiguos clásicos, el tomó en esa época, el importante e influyente, cargo de archidiácono ante el arzobispo Alejandro y fue su celoso ayudante en las primeras luchas contra las herejías arrianas. San Atanasio, colaborador muy cercano y de confianza del arzobispo Alejandro, al acompañarlo al primer Concilio Ecuménico, llamó sobre sí la atención de todos: sobresalió por su fuerza de elocuencia y nadie se opuso a Arrio tan fuertemente como él. No alcanzó a pasar un año cuando el joven archidiácono Atanasio fue elevado a la cátedra arzobispal de Alejandría. A pesar de su temprana edad (28 años) el arzobispo Atanasio, tomó en sus manos con firmeza la dirección otorgada de esta gran localidad: visitó las Iglesias de sus alrededores y monasterios, se acercó a sus obispos, ordenó a Frumencio Obispo de Abisinia para el fortalecimiento de la Iglesia, visitó monasterios diseminados ampliamente por Tebaida y en otras regiones de Egipto, estuvo con San Antonio el educador de su juventud. Enérgico y amable, inflexible con lo verdadero y benévolo con los extraviados, poseedor de un tacto extraordinario para tratar con personas de profunda sagacidad mental, el arzobispo Atanasio, con una educación múltiple, consiguió enseguida el respeto y el afecto de todos. Pero la época de paz de su actividad pastoral se mantuvo no más de dos años, después de ello comienza para el una serie de pruebas y desgracias. Los seguidores de Arrio, encabezados por el obispo Eusebio de Nicomedia cercano a la corte imperial y amigo de Arrio, desde la escuela de Antioquía, trataban por todos los medios hacer volver a Arrio a la Iglesia, también supieron predisponer a su favor a Constancia hermana del Emperador Constantino y con su ayuda también al emperador. Estaban decididos a hacer volver a Arrio de su destierro-, como si estuviese arrepentido de sus extravíos-y que el arzobispo de Alejandría lo reciba en comunión con la Iglesia Al comprender San Atanasio la viveza y la hipocresía (simulación) de los falsos educadores, se negó a recibir al heresiarca, el cual no reconocía la naturaleza divina de Nuestro Señor Jesucristo. Desde ese momento comenzó la persecución del confesor de Cristo, y se inventaron contra él, las peores calumnias. Lo culpaban de haber recaudado ganancias injustas de la Iglesia, de mantener relaciones con los enemigos del imperio, decían, que había matado a un obispo de nombre Arsenio, y que utilizaba para hacer brujería, la mano que le había cortado. Se encontraron personas que creyeron esas absurdas mentiras, por lo que, San Atanasio tuvo que defenderse en un juicio. Aquí los enemigos de San Atanasio mostraban la mano, como si se la hubiesen encontrado. Pero para vergüenza de ellos se presentó en el juicio el mismo Arsenio. Ante una señal, él entro y mostró sus manos, las que le dio el Señor. Ante ello los enemigos de San Atanasio se pusieron furiosos, se abalanzaron sobre él, y por poco casi lo ahorcan. Así era también durante la vida del emperador Constantino, que era el protector de la Iglesia. Los gobernantes posteriores, Constancio el Arriano, y Julián el Apóstata, persiguieron abierta y directamente a San Atanasio, nopudiendo doblegar su inquebrantable firmeza.

Hubo un tiempo en el cual los celosos coparticipantes de San Atanasio, en la lucha contra los arrianos, Oseas obispo de Córdoba, el papa Liberio de Roma, semejantes a el por haber sido encerrados y separados de sus cátedras, dudaron en su firmeza y aceptaron concesiones frente los arrianos. Solamente San Atanasio quedó como guía inquebrantable de los ortodoxos en la lucha contra los herejes. Durante sus casi cincuenta años de santos servicios, San Atanasio fue expulsado cinco veces de Alejandría, cerca de veinte años estuvo desterrado y preso, hasta los últimos momentos de su vida luchó contra los herejes y celosamente trató de restablecer la paz y la unidad de pensamiento en la Iglesia. En medio de los esfuerzos y las preocupaciones de la vida ascética San Atanasio, escribió muchas obras con enseñanzas para los creyentes defendiendo la ortodoxia. Sus obras fueron publicadas en ruso en cuatro tomos. Las ideas y afirmaciones de San Atanasio tienen también actualmente un gran significado y fuerza – el lenguaje en ellos es metafórico y de una gran riqueza. El valiente arzobispo falleció a los 75 años. Tropario: Arzobispo Atanasio, fuiste columna de la ortodoxia, fortaleciendo a la Iglesia con los Divinos Dogmas. Venerable Padre, al confesar al hijo consustancial al Padre avergonzaste a Arrio. Ruega a Cristo Dios que nos conceda gran misericordia.

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