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El capitán de la guardia imperial pretoriana Sebastián, el tesorero Nicostrato y su esposa Zoe, el presbítero Trancbilino y otros fueron martirizados en Roma por Cristo durante el reinado del emperador Diocleciano, cerca del año 287. Sebastián nació en la ciudad de Narbona en Galia. Al terminar su educación en Milano fue nombrado capitán de la guardia pretoriana en Roma. Como cristiano secreto, el usó todos los medios para aliviar los sufrimientos de los perseguidos cristianos. El los alentaba para ser fuertes y no temer morir por la fe. Santa Zoe, siendo muda durante seis años fue curada por Sebastián y se convirtió al cristianismo junto con su esposo y otros miembros de su familia. Cuando se supo que ella era cristiana la torturaron y la ahogaron en el río Tiber. Más tarde Diocleciano supo que también Sebastián era cristiano. El emperador ordenó arrestarlo y ejecutarlo. A Sebastián lo ataron a un tronco y lo asaetaron y después lo apalearon. Parecidos tormentos sufrieron también otros cristianos. El presbítero Trancbilino fue apedreado. A Marcelino y a Marcos los ubicaron sobre el tocón y clavaron sus pies con clavos. Al día siguiente los asaetaron. Nicostrato, Castulo, Claudio, Simporiano y Victorino fueron ahogados en el mar. A Tiburio lo mataron con la espada. Castulo fue enterrado vivo. Las reliquias del mártir Sebastián se encuentran en Roma, en la Basílica que lleva su nombre.

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