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Bienaventurada Ludmila de procedencia serbia, era de linaje principesco. Habiéndose casado con un príncipe checo Borivoy, pasó a residir en Chequia — en aquel tiempo todavía país pagano. Entendiendo la supremacía del cristianismo, los esposos Borivoy y Ludmila fueron bautizados por el beato Metodio, el que evangelizó a los eslavos. Ellos construyeron la primer iglesia en Bohemia (cerca de Praga, ) construyeron otras iglesias e invitaron al sacerdote de Bulgaria para la evangelización de sus súbditos. Cuando el príncipe Borivoy falleció a los 33 años, dejó cuatro hijos varones y una hija.

La santa Ludmila, quedando viuda, comenzó a dar sus bienes a los pobres, iniciando así una vida cristiana muy severa, por lo cual el pueblo Checo la admiró. Durante los 33 años de gobierno del hijo Rostislav (Vratislav) santa Ludmila se ocupó del afianzamiento del cristianismo en Chequia. Después de la muerte de Rostislav, lo sucedió en el trono su hijo de 18 años, Viacheslav, educado por la princesa cristiana Ludmila. Dragomira, la madre de Viacheslav, trató por todos los medios de que los checos volvieran a las creencias paganas de sus ancestros y organizaba luchas contra los cristianos. Ella odiaba a Ludmila, y haciendo uso de la juventud de Viacheslav, trató de hacerle la vida insufrible, de manera tal que Ludmila tuvo que alejarse de Praga a Techin. Hasta allí Dragomira envió a dos boyardos con el mandato de quitarle la vida. Estos boyardos con la ayuda de malhechores, el sábado de noche irrumpieron en el palacio donde dormía santa Ludmila, la tomaron y la ahorcaron con una cuerda.

Esto sucedió en el año 928, cuando Ludmila tenía 61 años. Fue sepultada la santa mártir en la ciudad de Techin, al lado del muro de la ciudad. Desde entonces todas las noches en el lugar de su sepultura comenzaron a encontrarse velas encendidas. Un habitante ciego recobró la vista al rozar la tierra de su sepultura. El príncipe Viacheslav al conocer los milagros sucedidos en la sepultura de su santa abuela, con varios hombres trasladó los restos de santa Ludmila a Praga y los depositó en la iglesia de san Jorge. Pasados unos pocos años el príncipe Viacheslav también fue martirizado (mirar más adelante). La bienaventurada Ludmila se considera la protectora de Chequia y su sepulcro continúa haciendo milagros.

Tropario: Cordero tuyo Jesucristo, princesa Ludmila, clama por Ti, con su voz:a Ti prometido mío, con afecto te busco martirizada, y me inclino y me sepulto en tu bautizo y sufro por Ti, para glorificarme en Ti y sucumbir por Ti y vivo contigo, Pero como ofrenda inocente, tómame, con amor me ofrezco a Ti: Con oraciones, por piedad, salva nuestras almas.

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