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Sábado

7

Sin ayunoCircuncisión en la Carne de NSJCSan Basilio MagnoSan Juan Chrysóstomo1 Timoteo 4:19-15Lucas 19: 1-10
Tomado del Prólogo de Ohrid, por san Nicolás Velimirović

En el octavo día después de su nacimiento, el Divino Niño fue presentado en el Templo y circuncidado según la Ley que existía en Israel desde el tiempo de Abraham. En esta ocasión le dieron por nombre Jesús, el cual el Arcángel Gabriel anunció a la Santísima Virgen María. La circuncisión del Antiguo Testamento era el prototipo del bautismo del Nuevo Testamento. La circuncisión de Nuestro Señor muestra que él tomó un verdadero cuerpo humano y no una apariencia, como enseñaban después los herejes. Nuestro Señor también fue circundado porque deseaba cumplir lo totalidad de la Ley que él mismo había dado mediante los profetas y los antepasados. Satisfaciendo la Ley escrita, él la substituyó por el bautismo en su Santa Iglesia, como proclamó el Apóstol Pablo: «Porque en Cristo Jesús, ni la circuncisión vale nada, ni la incircunsición, sino una nueva creación» (cfr. Gálatas 6:15). (En el ciclo del calendario litúrgico de la Iglesia, esta Fiesta de la Circuncisión del Señor no tiene ni pre-fiesta ni pos-fiesta).

San Basilio Magno (El Grande) –El mismo día-

14 de enero (1ro. de enero según el calendario de la Iglesia) (C.I. en adelante).

San Basilio, El Grande, arzobispo de Cesarea de Capadocia, recibió su educación primaria en una familia muy piadosa. Su abuela, su hermana, su madre y su hermano fueron canonizados. Su padre era profesor de elocuencia y abogado. Al terminar sus estudios en Cesarea, Basilio estudió en famosas escuelas de Atenas. Al regresar a su patria fue bautizado y fue asignado al clero como lector. Después, durante mucho tiempo él vive con los ermitaños en Siria, Mesopotamia, Palestina y Egipto. La vida en el desierto le agradaba a Basilio. Él encontró un lugar donde instaló su refugio. Con él estaba su amigo de la infancia San Gregorio (El Teólogo). El arzobispo de Cesarea Eusebio hizo regresar a San Basilio del desierto y lo ordenó como presbítero. En el puesto del presbítero, siendo el ayudante más cercano al arzobispo en los asuntos de la dirección de la Iglesia, San Basilio trabajaba mucho hasta el agotamiento. Él predicaba todos los días, a veces dos veces por día. En Cesarea y sus alrededores él organizó hospitales, asilos y casas para los peregrinos.

Tras la muerte de Eusebio (año 370), San Basilio fue ascendido a la cátedra de Cesarea. Casi todo el tiempo durante su servicio como arzobispo tuvo una tensa y dura lucha con los arrianos, los cuales tenían gran fuerza en los tiempos del emperador Constancio y más todavía en los tiempos del emperador Valiente (los arrianos negaban la Divina naturaleza del Señor Jesús Cristo). En su lucha con los arrianos San Basilio continuaba la labor de San Atanasio e igual a él era el irrompible pilar de la Ortodoxia. Le decían al emperador Valiente que si Basilio se rinde el arrianismo triunfaría definitivamente. Entonces Valiente envió a Cesarea al prefecto llamado Modesto, famoso por su crueldad en la persecución de los ortodoxos. Muy arrogante, Modesto llegó a Cesarea e hizo llamar a San Basilio. Al principio trataba de convencerlo, tentándolo con las promesas de diferentes favores del emperador si San Basilio se relaciona con los obispos inclinados al arrianismo. Luego, viendo su firmeza comenzó a amenazarlo con el secuestro de bienes, con destierro perpetuo y con la muerte. Con coraje San Basilio le contestaba: "No tengo miedo al destierro porque toda la tierra es del Señor, es imposible quitar los bienes al quien no tiene nada, la muerte es para mi un bien porque me unirá con el Cristo para quien yo vivo y trabajo." La grandeza de San Basilio sorprendió al prefecto. "Hasta este momento nadie se animó a hablar conmigo de esta forma" le dijo. "Tal vez tu nunca tuviste la oportunidad de hablar con obispo" le contestó modestamente San Basilio.

En este tiempo, el mismo emperador llegó a Cesarea. El emperador fue a la iglesia (en el día de Epifanía) donde oficiaba San Basilio. Su piadoso santo oficio y la gran multitud de la gente rezando enternecidamente sorprendieron al emperador. Sin embargo, tomó todas las medidas para que San Basilio acepte algún arreglo con los arrianos. Al encontrarse con la resuelta negativa, lo condenó al destierro. La inesperada enfermedad de su hijo hizo que suspenda la sentencia y pida al Santo sus oraciones. Entonces los arrianos lograron que por lo menos sería reducida la zona del arzobispo. (Anoimo — el obispo de la nueva zona de la ciudad de Tiana se convirtió en su rival y enemigo).

Para preservar a su diócesis de las intrigas de los arrianos, San Basilio organizó una diócesis especial en la ciudad de Sasima, ubicada justo en el limite de las zonas divididas. Para esta cátedra tan importante en la lucha con los arrianos él puso al frente a su amigo San Gregorio, al cual hace poco tiempo había ordenado como obispo. Pero San Gregorio no quiso ocupar este inquieto puesto porque no respondía a su estado espiritual. Además de abnegada defensa de la Ortodoxia contra el arrianismo, el arzobispo Basilio había prestado otros grandes servicios a la Iglesia. Toda su vida y especialmente los 9 años de su servicio como arzobispo estaban llenas de una imparable labor. Sus numerosas cartas muestran su preocupación y el dolor de su alma relacionados con los desordenes en la Iglesia. También muestran como él se preocupaba para que haya paz en el ambiente episcopal. Los refugios para los pobres, organizados por él que fueron pagados por una parte con el dinero que él había heredado de sus padres y por otra parte con las donaciones.

Estas obras eran tan grandes que parecía una ciudad. Durante las épocas de hambre en Cesarea, lo ciudadanos encontraron en él un generoso bienhechor. Él fue fundador de alguno famosos conventos para los monjes y también creó las reglas de vida y de comportamiento de los monjes, las cuales rigen en la actualidad. El piadoso santo oficio de San Basilio sorprendió mucho a Valiente. Pero nosotros tenemos otro testimonio por parte del otro y más importante apreciador de la belleza espiritual — San Efrén de Siria. Guiado por la Divina insinuación, San Efrén llegó a la iglesia donde oficiaba San Basilio y fue tan impresionado y motivado por todo lo visto y escuchado allí que expresó sus sentimientos en voz alta en su idioma sirio, llamando la atención de la gente. Esto sirvió para que entre San Basilio y San Efrén se establezca una amistosa relación, lo que está demostrado en sus cartas. San Basilio se preocupaba por la uniformidad y el orden de los santos oficios, por eso explicó el orden de la Liturgia apostólica, la que se conoce como la Liturgia de San Basilio. Esta Liturgia se realiza todos lo domingos durante la Gran Cuaresma y en algunos otros días. También él compuso numerosas oraciones de uso en la iglesia. Las más conocidas son las que se leen de rodillas en el día de la Santa Trinidad.

Para la Iglesia tienen mucha importancia los escritos de San Basilio, especialmente "El Hexamerón" (sobre los 6 días de la creación del Mundo) en los cuales él se manifiesta no solo como un gran teólogo sino también como el científico en el dominio de las ciencias naturales. También llegaron a nosotros: 13 homilías sobre los salmos, 25 homilías para distintas ocasiones, 5 libros contra los arrianos y "Los Ascéticos" sobre la Divinidad del Espíritu Santo.

La dura labor y dolores del alma agotaron sus fuerzas y él terminó su vida a los 50 años. El 1 de enero del año 379.

1/14 de enero: San Basilio Magno, Arzobispo de Cesarea en Capadocia

Tomado del Prólogo de Ohrid, por san Nicolás Velimirović

Basilio nació durante el reino del Emperador Constantino. Mientras aún no había sido bautizado, pasó quince años en Atenas, donde estudió filosofía, retórica, astronomía, y el resto de las ciencias seculares de su tiempo. Sus compañeros en aquella época eran Gregorio el Teólogo [Nazianceno] y Julián, mas tarde el emperador apóstata. En sus años maduros fue bautizado en el río Jordán junto a Eublio, su antiguo profesor. Fue obispo de Cesarea en Capadocia por casi diez años, y terminó su vida terrenal cincuenta años después de su nacimiento. Fue un gran defensor de la Ortodoxia, una gran luz de pureza moral, grandemente celoso de la religión, una gran mente teológica, y un gran arquitecto y pilar de la Iglesia de Dios. Basilio mereció completamente el título «Magno». Los servicios litúrgicos se refieren a él como «abeja de la Iglesia de Cristo, que trae miel a los fieles y con su aguijón ataca a los herejes». Se conservan numersos escritos de este padre de la Iglesia, incluyendo obras teológicas, apologéticas, ascéticas y canónicas, así como la Santa y Divina Liturgia que lleva su nombre. Esta Divina Liturgia se celebra diez veces al año: el 1ro de enero, día de su fiesta; en la víspera de la Natividad de Nuestro Señor; en la víspera de la Teofanía de Nuestro Señor; todos los domingos del Honorable Ayuno [la Cuaresma] excepto el Domingo de Ramos; el Jueves Santo y el Sábado Santo. San Basilio murió en paz el 1ro de enero del 379 d. C., y fue llevado al Reino de Cristo.

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